Friday, 31 July 2015

Flowing spirit

Traveling has reassured me of one thing: things happen for a reason, whatever will happen to you, is going to happen, you'll meet the right person at the right time. I knew this before starting my journey but sometimes it gets difficult, sometimes it's too blurry to see ahead and we feel lost. A friend once told me that once you think about doing something, that is the moment when you planted the seed. After that, talking about your plans and thinking about then, visualizing yourself there; that's watering the seed until eventually everything is set and you can just go with the flow.

I planted a traveling seed in my garden, and started to water it. It wasn't easy, there are many weeds and animals willing to get rid of my plant. People saying it's impossible, that you need money, asking what you'll do, how will your plan work and everything else. I set my mind, bought a ticket (need to thank my father for that great push), and started the process. The plant was bigger, I knew that I was going to travel for a year, at least. Everything was set in motion.


There are moments when I think I won't make it, it's too expensive, too difficult, almost giving up. There's where the right person comes into the picture. Could be an old friend, my parents or even a stranger. The best ones are the strangers, they have great energy within. When you least expect it you're back on track discovering that money is not relevant.

We grow up thinking that money is all in life. Making a big deal about it, we have completely forgotten about trading. I've found this as a way of traveling, of keep going. I work a few hours in exchange for food and accommodation. I've found some great places I can call home, a great community of people where I can give a hand and they will take care of me. It's like a family, at least how families should be like. People helping each other, looking out for each other.

I don't have a fixed plan, I kind of come and go. I'm a gypsy now, looking for the next place to settle, where some help is needed. That's how I came to Berlin and found a community of people with the same way of thinking. They know that things will be, because they are meant to be. It's about trusting the universe, trusting yourself. We are our own obstacles.

When you are ready to experience life, to live and let live, to help out, to work hard and enjoy every moment; then everything flows. That's the flowing spirit, if we trust, if we are true to ourselves and principles and if we are willing to share with others, that's when the good will come to us, and when the bad will be something teaching a lesson, but won't stay.

A person saw me so happy after hours of hard work, smiling and keeping a positive attitude. He asked me what was my secret what was my drug. I said: LIFE!

Enjoying an afternoon in Wales

Thursday, 23 July 2015

Viajar es fácil, empezar es lo difícil...

Hace cuatro meses salí de México, la idea original era trabajar en Alemania aunque realmente esa idea no me emocionaba tanto. Empecé a organizar papeles, buscar trabajo, renunciar, planear, ahorrar y demás con esta idea como justificante. Al final decidí que no quería trabajar, salir de la rutina en México para empezar la rutina en otro país no era realmente lo que buscaba. Cuando empecé el viaje me di cuenta. Había muchos lugares que conocer y amigos por visitar.

Dicen que para viajar se necesita dinero por lo que cuando tomé la decisión de sólo viajar me di cuenta que no tendría suficiente para sobrevivir un año. Me iba a dar por vencida y volver a México antes. Me emocionaba la idea pero de nuevo no era lo que buscaba. Empecé a buscar alternativas  trabajar a cambio de comida y hospedaje. Ya había hecho eso en Alemania en mis primeras dos semanas, seguro encontraría algo con la misma agencia en México.
Cocinando en Marruecos.
En Marruecos decidí inscribirme a Workaway y conseguí mi primer trabajo en un hostal. No fue la mejor experiencia en cuanto a trabajo pero al menos aprendí bastante y al mismo tiempo hice algunos buenos amigos.
El siguiente trabajo fue en una granja orgánica por parte de Vive México y UNA EXCHANGE. Me quedé una semana más de la que tenia programada y aprendí mucho de cultivar plantas y lo que involucra la comida orgánica. Además ahora conozco los diferentes tipos de lechugas aunque sea con nombres en inglés. El lugar es increíble, un lugar en Gales llamado St Davis, o más bien cerca de esa ciudad. La vista cada día te hacia sentir agradecido por un día más. Sin duda volveré a ese lugar.
Trabajando en una granja orgánica en Gales.
Ahora ando en Alemania nuevamente, esperando la respuesta de una visa para trabajar en Londres. Este trabajo lo conseguí a través de Google. Será ayudando a los desahuciados. No es un trabajo ordinario, seré voluntaria y mi paga será comida y hospedaje, pero viviendo en Londres creo que es muy buena paga.

Lo curioso de todo es que mientras espero esa visa, encontré otro trabajo de fin de semana en Berlín. Y fue de esas veces que las cosas se dan, y estando sin buscar, una amiga me comentó de un festival que sonaba interesante y se volvió mucho más cuando me dijo que buscaban voluntarios.

Así fue cómo cambió mi suerte, o más bien yo cambié mi destino. Sigo viajando, sigo conociendo el mundo pero también estoy aportando algo a la sociedad, ofreciendo ayuda dónde se requiere. Pasé de pensar en quedarme fuera de México por unos pocos meses, a ver tan cerca la posibilidad de quedarme un año. Soy la prueba de que uno puede viajar sin mucho dinero, pero más que prueba para otros lo soy para mi misma. Visualice viajar fuera de México por un año, ya van 4 meses y faltan 8 más.
Trabajando en la granja.

Saturday, 13 June 2015

Cerrando la historia marroquí

Llegó la hora de salir de Marruecos, cambiar el país y la cultura. Una cosa que sé es que volveré, incluso creo que aprenderé Árabe y Francés para la siguiente ocasión. Pero antes de cerrar este capítulo en la historia de mis viajes, les dejo algunas cosas que los prepararán para que viajen a Marruecos y logren tener una buena experiencia.
Mezquita en Casablanca
Lo principal que hay que saber es que la cultura es diferente, la religión también es otra pero no se siguen las normas del Coran en el gobierno. No es necesario cubrirse por completo si eres mujer y ciertamente no hay ninguna prohibición al alcohol. De hecho, el hachís es igual de ilegal que en muchos países. Lo curioso e irónico es que por la religión, es socialmente aceptado fumar hachís pero no beber alcohol. Para aquellos que se pregunten, algunos supermercados tienen una sección especial con bebidas alcohólicas y algunos restaurantes también venden cerveza, solo hay que preguntar.

Para moverse hay diferentes medios de transporte. Uno puedo usar trenes o camiones para viajar de una ciudad a otra. Incluso conocí personas que viajaban de aventón. He de confesar que yo lo hice, un amigo me llevo a una playa cerca de Rabat, para lo cual tomamos un camión (colectivo, bus urbano o como sea que lo llamen en otros países de habla hispana) y para el regreso me dijo que si estaba de acuerdo en hacer hitchhiking. La experiencia hubiera sido mejor si pudiera haber entendido árabe y participar en la conversación un poco más.

En cuanto a los taxis, son muy baratos. A veces se puede fijar un precio de un lugar al otro o en ocasiones en los petit taxi se puede pedir que pongan el taxímetro. Los grandtaxi son para 6 personas, dos adelante y cuatro atrás; más el conductor. Los taxis pequeños son sólo para 3 personas. Eso sí prepárense para el viaje de sus vidas. Es como viajar en el DF, cada quién conduce por dónde encuentra un lugar para avanzar. Y olvídense de los pasos peatonales, al igual que en México son más decoración que utilitarios. ¡Hay que cruzar a la brava!

Para las compras, hay de todo. Uno puede ir al centro comercial, tiendas como H&M, supermercado e incluso la Medina. Ir a la Medina es como ir al mercado en México, uno va preparado con el dinero que necesita y está listo para regatear. En muchos lugares no hay precios fijos, principalmente porque los comerciantes les gusta saber cuánto estas dispuesto a pagar y de ahí empieza el juego para ellos.
La comida en general es rica, aunque puede que no encuentren mucha variedad. Para los vegetarianos será un poco difícil encontrar algo, aunque siempre hay opciones. Tal vez les digan que un Tagine es vegetariano porque ya le quitaron el pollo. No será fácil encontrar carne de puerco debido a que se sabe que este animal contiene una bacteria dañina, la cual no muere ni aun cocinándolo a altas temperaturas. He de decirles que encontré comida y bebida por 12 dirhams (la conversión es 1MAD = 1.6MXN). También aprendí a hacer pastilla.
Cocinando Pastilla en Essaouira.
Hablando de conversiones, será difícil encontrar un lugar que acepte tarjeta y la terminal esté funcionando. Lo mejor es retirar dinero del cajero o llevar Euros e ir cambiándolos.

He de decirles que cuatro semanas no fueron suficientes, hay mucho qué hacer en Marruecos. En Chefchaouen se puede ir a pasear por las montañas y encontrarse con unas maravillosas cascadas. Se puede ir al desierto desde Marrakech o Fes. En Essaouira y las ciudades con playa es posible surfear. Escuché algunas otras actividades y ciudades que debería visitar.

Hice Couchsurfing en la casa de un marroquí, con su familia. El primer día conocí a su vecina, quien me pidió que ayudara a su hijo con los verbos en inglés a cambio de una comida. Hizo un pescado delicioso, e insistía en que comiera más. No se usan cubiertos, todo es con la mano y un pedazo de pan, y solo se usa una mano (en breve entenderán el porque).
Couchsurfing en Rabat.
Hay algunos lugares donde no hay escusado en el baño, sino un hueco en el piso. Este tipo de baño es llamado Turco, al parecer es saludable debido a la posición que se toma. No hay papel de baño, cerca encontrarán un balde generalmente con agua (sino hay que llenarlo) con el cual uno se puede limpiar (con la mano izquierda, por eso se come con la derecha). Les recomiendo leer más de cómo usar el baño, en caso de que se presente la oportunidad, uno nunca sabe.

Por último, un check-list para saber si ya estás listo para enfrentar Marruecos.
1. Sabes regatear. Creo que es algo que usamos en México para comprar artesanías o cualquier chunche en los mercados. Si sabes regatear aunque sea en nivel básico estas listo para comprar en Marruecos y pasear en taxi.

2. Haz ido a Tepito o el centro del DF y vives para contarlo. La medina en ciudades como Fes y Marrakesch es la locura, todos te hablan, te preguntan de dónde eres, te invitan a pasar a su tienda, a dónde vas, etc. Es un mar de gente, donde hay que pasear a cómo dios nos dio a entender. Seguramente si has ido a lugares concurridos, tendrás éxito en las medinas.
Medina en Rabat.
3. Cruzas las calles en México a la brava, no tienes miedo de los coches. Este es un punto muy importante porque en Marruecos no hay respeto por los cruces peatonales. En las avenidas uno debe ir toreando los coches para ir al otro lado o rendirse y no moverse.

4. Estás acostumbrada a los nacos gritando piropos mientras caminas. Esta va especialmente para las chicas, y más si viajan solas como yo. En Marruecos muchos hombres te voltearan a ver, te dirán que eres bonita, guapa, hermosa. En algunos casos uno se siente hostigada, pero a veces es lindo aceptar un cumplido y seguir caminando.

5. Sabes hacer de aguilita. Es una técnica desarrollada por las mujeres en los baños públicos. El truco consiste en no tocar el inodoro mientras uno va al baño. Si dominas esta técnica, no tendrás problemas en el baño turco.

6. Haz ido a un pueblo en México donde las direcciones son demasiado ambiguas para ser verdad. En Marruecos es necesario preguntar varias veces por un lugar, muchos te dirán direcciones completamente diferentes. Cuando tres o más coincidan, entonces ¡a seguir la ruta!
En resumen, y por mi experiencia en general, es que Marruecos es un país similar a México. Es increíble la cantidad de veces que caminando por la calle encontraba cosas que me hacían sentir en casa. Claro que la cultura es diferente debido a la religión, pero sino no tendría caso salir de México.
Comida marroqui.
Pastilla.

Monday, 8 June 2015

La vida en Marruecos

No hay mucho que pueda decir de la vida en Marruecos, he estado solo unos cuantos días y he sido una turista todo este tiempo; una turista con apariencia marroquí pero igual turista. De lo que he visto, Marruecos es un bello país, puede que la gente sea muy insistente con los visitantes pues nos ven como un cajero automático andante. Pero creo que eso pasa también en México.

No me cansaré de repetir que la gente teme lo que desconoce, pero hasta ahora he realizado diversas actividades que cualquiera realiza viviendo en cualquier país. Fui a la peluquería, compré una tarjeta telefónica, fui al supermercado, al mercado, restaurantes...
Rabat.
Marruecos es un país tan normal como cualquier otro. En mi experiencia todo ha sido muy agradable. Mi único momento malo fue al principio, pero eso lo atribuyo a mi miedo, no a las circunstancias. De hecho me gustaría volver a Fes en otra ocasión.

Parecer marroquí puede haber sido lo mejor que me ha pasado. Creo que la gente se vuelve más receptiva conmigo. Procuro cubrirme parte por respeto y parte por mezclarme un poco. Incluso me ha servido para conocer gente local, mientras escribía esta entrada he conocido a unos chicos que se han sorprendido porque no respondí al saludo. Es más fácil ver a la gente real cuando no intentan venderte algo.
Medina en Fes.
Algo que he descubierto al platicar con los locales es que no les importa mucho estudiar. Con los que he hablado, son personas que han ido a la universidad o son de cierta forma más educados que el resto. La razón no es sólo el sistema educativo, sino que los jóvenes ven como es más sencillo ganar dinero de los turistas que trabajando realmente. Llegan los europeos con dinero y les dan dinero por todo. Muchos creen que ayudan a los pobres marroquíes que viven en tercer mundo cuando en realidad los perjudican al mostrarles "el camino fácil".
Chefchaouen, la ciudad azul.
En Fes, la chica que vendía pashminas lo dijo muy claro, “nosotros queremos a los turistas por su dinero". Es por esto que me gusta parecer local, si conozco a alguien puedo ver que de primera instancia quiere conocerme a mi, no a mi dinero. Claro que si es un chico puede que me quiera ligar, pero es parte de la cultura local. Es de hecho común en cualquier país, ves a alguien que te gusta y te interesa conocerlo.
Haciendo pashminas.
Hay mucho por aprender del país, y definitivamente volveré para conocer más. Incluso podré aprender árabe para saber más lo que pasa. Lo más importante es decirte que si quieres conocer Marruecos, no esperes más y vengas a visitar. Si vienes, quítate los lentes rosas, evita los lugares turísticos. Enseñemos a la gente cómo viajar conociendo otras culturas para enriquecernos de experiencias y no de dinero. El dinero no lo es todo en la vida.

Thursday, 4 June 2015

Getting started...

I think is time to give a little information of my trips to everyone who don't understand Spanish and would rather that I write something in English every once in a while. so it is more about an introduction to my blog for those who haven-t been able to follow most of my trips.

First of all I would love to explain why Ana and why the name of the blog. I have use the name of Ana as a pseudonym mainly in nightlife situations, like when someone I don't like at a bar tries to find more about me. I use it in a way as a shield. Its the other side of me, the one that stays positive no matter what, because lets face it, no one can be positive all the time and still be sane.

The Von Reisen part comes as a mock of the translation from Spanish to German about Ana being on a trip (Ana de Viaje). Obviously its not the correct translation but it functions since there are many last-names in Germany with the VON part.

Last but not least, I'm the ReinaQueen (Reina means Queen in Spanish). This was a name given by a good friend since I'm always active and have lots of friends in Mexico and look for more all the time. She even told me that once I was on the road I needed to conquer new lands. Hopefully I will do make many new friends along the way.

Anyway, enjoy this blog (at least the English part)!

Tuesday, 2 June 2015

Vestimenta apropiada para Marruecos


La pregunta del millón cuando uno viaja a un país árabe: ¿debes cubrirte? ¿Es necesario vestir de pies a cabeza para evitar mostrar la piel? ¿Qué pasa si caminas por Marruecos con short y escote?Recuerdo una vez que una amiga le preguntó a un amigo japonés "qué pasa si me paro a media calle en Japón y comienzo a gritar SUSHI, SUSHI, SUSHI", mi amigo respondió "probablemente lo mismo que si te paras en México a media calle y gritas TACOS, TACOS, TACOS".

En Marruecos es un caso similar con el vestuario. Muchas mujeres (me incluyo en este grupo) piensan que por estar en Marruecos deben cambiar su forma de vestir. Pero esto no es cierto, he visto caminando a chicas marroquíes con blusas sin mangas, jeans pegados, también mujeres cubiertas de los pies a la cabeza. Realmente como uno quiera vestir es cuestión personal. ¿Saldrían a la calle con bikini? Es cuestión de cada quien y cada momento.

Tal vez los chicos te voltean a ver, pero sucede lo mismo en México y en otros países. En mi opinión, hay que mantener cierto respeto, no buscar destacar. Si la religión del país a donde vas pide a las mujeres cubrirse, es por una razón. No digo que hay que cubrirse completamente, pero si buscar ser discretas con la ropa que usan. La religión en cada país es diferente y de cierta forma marca la cultura y forma de pensar de las personas.

Si eres mujer y vas a viajar por Marruecos, no es necesario cubrirse pero si ser prudente después de todo la razón por la cual las mujeres se cubren de cierta forma como un símbolo de protección, de cuidar su belleza y presentarse solo ante ciertos hombres de su familia. Las personas van a hablar de ti si caminas por la calle vestida provocativamente pero no te va a pasar nada. La religión también indica que hay que cuidar a la mujer. Lo mas importante es que al ser turista uno tiene cierto pase libre, pero eso no quiere decir que no hay que respetar. Especialmente si se trata de alguna celebridad en el país.


Friday, 22 May 2015

Me cambiaron por un camello

No paraba de escuchar esta frase cada que le decía a alguien que iría a Marruecos. "Qué valiente eres, ¿no te da miedo?" De principio he de decir que no, pero entre más escuchaba esto, más pensaba que podría ser verdad. Incluso por parecer Marroquí, me dijeron que no sería lo mismo a una turista güera y de ojos azules.

Cedí ante las falsas ideas de Marruecos. Dos meses atrás, cuando planee el viaje estaba emocionada. Dos días antes de emprender el viaje no dejaba de pensar que había cometido el error más grande de mi vida. Tenía miedo, busqué un hostal recomendado por una amiga y pedí que fueran por mi al aeropuerto. Estaba dispuesta a pagar 150 dirhams por la seguridad de saber que iba a llegar a mi destino sin ser vendida al primer postor.

Llegué al hostal, no confiaba ni en mi sombra. La mujer segura y fuerte que soy había desaparecido. No me reconocía, era una niña mimada y asustada en un país desconocido con un miedo a lo desconocido.

Elegí llegar a Fes pues me habían recomendado la ciudad; pero una señora en España me dijo que si me adentraba en la Medina, eso sería lo último que alguien sabría de mi. Con aspecto marroquí y viajando sola, no lograría salir nunca de ese país árabe que en algún momento me inspiré a conocer.
Fes desde afuera...
Subí al avión con paranoia. No me atrevía a pronunciar palabra. ¿Era bueno o malo aparentar ser marroquí? Traté de relajarme. A mi lado viajaba un español, tal vez me vio miedosa, tal vez solo quería hacer platica, pero me preguntó sobre mi viaje. Contesté con la verdad. Viajaba sola y era la primera vez que lo hacía. Él me contó que le encantaba la ciudad, la medina de Fes es la más grande de Marruecos, sería fácil perderme y seguro alguien intentaría estafarme. Lo peor que pasaría era que me quisieran guiar a mi hostal, llevándose más adentro para después pedirme más dinero para mostrarme el camino correcto.
Caminé de donde me dejó el taxi al hostal (una cuadra) acompañada de un coreano que viajó en el mismo vuelo y también solicitó el servicio (el hostal no coordina un mismo transporte, manda un taxi por cada huésped). Hice el check-in, me instalé en mi cuarto y después de anotarme en el tour por la medina para el día siguiente, me fui a refugiar a la terraza. Eran las 5pm y yo no saldría del hostal a no ser que fuera acompañada por un guía.
Conocí a una chica austríaca. Ella viajaba con amigos sin embargo me comentó que no debía tener miedo. Habría muchos hombres intentando venderme algo, muy insistentes, pero ella creía que era seguro.
Recordé al hombre del avión. "No le hacen nada a los turistas, viven del turismo y no les conviene hacerte nada. Ellos quieren tu dinero, eso es todo." No sabía qué creer. No sabía qué sería verdad y qué mentira.
Entrada a la medina de Fes.
El coreano y otro chico saldrían a conocer, me invitaron. Parecía el inicio de un chiste: un coreano, un inglés y una mexicana entran a la medina de Fes. Yo solo reía de nervios. Pasaron tres cosas que cambiarían mi pensar y traerían de vuelta a esa mujer fuerte y segura de sí misma que todos conocemos y amamos.

1. ¿De dónde eres?
Si la española estaba segura que me confundirían con marroquí decidí llevar mi playera de la selección mexicana. Aunque fuera la negra, los fanáticos del fútbol la reconocerían y entenderían que soy turista, soy mexicana. Mientras caminábamos nos atacaban con preguntas. Para mi sorpresa, cuando respondí que soy de México, la reacción fue la misma que en el resto de los países: ¡México! Decían con alegría y esa entonación que pareciera están de fiesta. Incluso en Marruecos se alegraban de mi país, lo cual me tranquilizó. Pero enseguida me decían que parecía local y su entonación no indicaba que fueran a cambiarme por ningún dote. Meramente una observación que me hacía sentir un poco más segura pero no lo suficiente para dejar de temer lo peor.

2. La Shokran
En el hostal leí un texto que confirmaba lo que el español me dijo. Al ser turista, los locales me verían como un euro con pies. Un cajero andante y como tal, pretenderían estafarme. Para evitar malos ratos debía simplemente decir esta frase: la shokran, que significa no gracias. Cada paso era un acoso constante. No confiaba ni en los niños, por lo que cuando uno me dijo algo en árabe simplemente respondí con esta frase. Probablemente la pronuncié mal, probablemente él decía algo diferente en árabe y yo reaccione mal. Sea como sea, esta frase lo hizo enojar. Me gritó, podía ver la rabia en sus ojos mientras hablaba árabe y repetía la frase. Pero a pesar de ese sentimiento dentro de él, pude ver como contenía las ganas de golpearme. Era como si por ser turista fuera algo intocable. "Tocas a uno y lo pagamos todos." Aquí estaba yo, repitiendo una frase a manera de escudo y de una forma grosera. De nuevo, no era yo. No podía ser amable para evitar ser vista como una chica fácil. Pero me volví un ser nefasto. Debía haber otra manera de evitar ser hostigada.

3. No tengas miedo.
Dentro de todos los hombres que ofrecían sus servicios turísticos, uno de ellos fue quien me hizo despertar. Era un joven unos cuantos años mayor, que quería mostrarnos la universidad, o al menos eso decía, nunca lo sabremos. Él insistía en que lo haría de buena fé, pero no sabia si creerle. Se veía bastante aterrador e incluso parecía que nos seguía como si esperara que nos perdiéramos para suplicarle nos enseñara el camino correcto a cambio de unos dirhams. Eso no pasó, en todo momento supimos dónde estábamos y cómo volver. Al menos yo había trazado la ruta de escape. La última vez que lo vimos, seguro de que su plan no tendría éxito, me miró a los ojos y dijo "no tengan miedo, no hay porque temer". A pesar de que lo decía al grupo, pude sentir que notaba mi pánico. Noté que yo estaba aferrada a mi bolsa para impedir que la robaran, ni en el metro de México había hecho algo similar.

Fui cambiada pero no por los locales sino por los comentarios de gente foránea. Me convertí en esclava de la mente y los miedos irracionales. No me reconocía a mi misma. No sabía nada de la cultura y ya los había encasillado en un papel que no sabía si era cierto.

Aun hoy, escribiendo esto, no sé quiénes son los marroquíes. No he establecido una conversación con alguno. Claro que parte de esto es que aquellos que he visto siempre han intentado venderme algo. Contacté a una chica a través de Couchsurfing, preguntando los beneficios de aparentar ser local. Su respuesta fue sencilla: por parecer local puede que no te insistan como a los turistas, pero ni aun las chicas que se cubren de los pies a la cabeza se escapan de las palabrerías de los hombres. Tal vez no entendería lo que me dirían y eso sería bueno.
Mezquita desde fuera.
Decidí experimentar. ¿Qué pasaría si me mezclo en la cultura? No conozco con exactitud la razón por la cual se cubren. He escuchado una que otra cosa al respecto pero quiero preguntar más. Sin embargo, he decidido aceptar su forma de ser. Intenté cubrirme un poco más. El guía nos dijo que no había necesidad. Se reconoce al turista e incluso, chicas marroquíes llegan a salir con playeras de manga corta. No pasa de que sea el tema de conversación de las viejas chismosas. Pero, al pueblo que fueres, haz lo que vieres.

La vez que salí más cubierta, con mi nueva pashmina y manga larga, descubrí que recibía menos atención. O al menos me sentía más segura. No me seguían para mostrarme el camino. Iba con el grupo de la mañana pero parecía que iba sola. A menos que hablara con ellos podía verse que era parte del grupo.

Cuando un señor insistía en mostrarnos el camino correcto, volteé y de la manera más tranquila le dije thank you very much, we can find our way from here. You are so kind and we appreciate it (muchas gracias pero podemos encontrar nuestro camino desde aquí. Es usted muy amable y lo apreciamos). Fue como magia, lo último que nos dijo fue que siguiéramos derecho y llegaríamos, advirtiéndonos de no confiar de  lo que otros en la medina nos dirían.

El grupo se había extendido, yo estaba un poco más segura aunque aún no caminaba sola; tenía un grupo de amigos que querían visitar Chefchaouen. Viajamos juntos, no por necesidad sino por amistad. Yo ya caminaba más segura. No sentía que tenía que ser protegida por el grupo.

Cuando salimos de la medina para ir a la estación de autobuses lo comprendí. Vi otra ciudad, vi la parte nueva de Fes. La medina era el centro histórico, la parte vieja de la ciudad. Pero fuera de la medina el ambiente era diferente. Marruecos es un país casi como cualquier otro. Comprendí que al inicio llegué de lleno a un lugar completamente diferente y eso me asustó. Pero el país tiene centros comerciales, hay tiendas de ropa, supermercados, carros del año.

Descubrí que conocí una cara de Marruecos, pero aún había mucho por recorrer. Volví a tener esa seguridad, regresé a ser yo y ahora puedo caminar segura por las calles. Sé que debo tomar precauciones, pero ya no camino con miedo. No me encierro en el hostal y estoy tranquila al pensar que cuando tenga que ir por un camino distinto al de mis compañeros de viaje, podré hacerlo. Ya no seré cambiada por un camello, por un burro y mucho menos por un zombie sin mente propia.
En adelante observaré la cultura y crearé mi propia opinión de lo que pasa en Marruecos. Ya les contaré más de este país, no me convertiré en experta, pero podré decir que estuve aquí y no permití que me cambiaran por nada.